Roma al salir a la luz se vio envuelta en una polémica respecto a el lugar donde se estrenaría, si en las salas de cine o en Netflix. Polémica que pudo incluir a las galerías de fotografía o museos de arte moderno. Para asuntos de buscar premios o cumplir requisitos se optó por las salas de cine pero sin importar el lugar donde se estrene, hay que revisar a donde realmente pertenece. 
Si se filma la fiesta de 15 años de alguna sobrina y luego se consigue que se presente la filmación en alguna sala de cine, esto no la hace una película. Roma no es una película, no tiene estructura cinematográfica y no pude llamarse por tanto una película. Yo puedo decidir ser innovador y hacer un auto que no tenga cuatro ruedas, puedo buscar hacerlo de 2 ruedas y puedo decidir quitarle el motor por que así lo requiere mi innovación, eso me parecería muy bien solo que no se llamaría auto, se llamaría bicicleta. 
Este conjunto de imágenes que nos presenta Cuarón no tienen las cuatro ruedas para se considerado un automóvil, no tienen ningún elemento para ser considerada una película y por lo tanto sus imágenes debieran de mostrarse en una galería de arte, no pertenece al cine. Está lejos de tener estructura dramática y ser considerada una película, de ser cine. Desde los griegos hasta el buen cine contemporáneo coinciden en las características esenciales. Todas sus obras tienen una estructura que inicia con el deseo de un personaje y después con la imposibilidad de llevar a cabo ese deseo., a partir de ahí se desarrolla el conflicto dramático con infinidad de variantes y combinaciones: deseos, imposibilidades internas, externas y múltiples maneras de contarnos una historia básicamente refleja el comportamiento humano. Al ser una maqueta de la manera de proceder del hombre, la emoción es su elemento sustancial. Emoción que al desarrollarse la historia debiera ser ascendente y ser el hilo conductor de la trama. En Roma no hay emoción procedente de la historia, únicamente hay emoción aislada cuando están a punto de morir los niños en el mar o cuando Cleo da a luz una niña muerta, emociones que no surgen del proceder de los personajes si no de la escena misma. Si viéramos esas escenas de manera aislada nos emocionarían de la misma manera como cuando vemos una injusticia en las noticias o las cámaras filmaran un asalto de un familiar cercano. En Roma no hay historia, la grandes obras cinematográficas se sustentan en grandes historias que acompañadas por una fotografía de primer orden hacen una obra maestra. Si únicamente hay fotografía se está hueco, se olvidó el elemento esencial, es como una pieza musical grabada en el mejor estudio de grabación, con la calidad de sonido de primer orden pero con unos acordes que no nos dijeran nada, huecos, vacíos. 
El director se regodea en las imágenes y se olvida de contarnos una trama. No hay fuerza en la historia y no nos quedan claros los deseo de los personajes, no hay intensidad. No hay vida. Cleo quería formar una familia? Quedarse a ser sirvienta con la familia? Roma es una suma de pequeños deseos pobremente desarrollados que dan como resultado una muy pobre historia sin emoción que aburre al espectador de cine y entusiasma al público que aprecia las imágenes en sí mismas mas allá de reflejar conflictos en los personajes, de una psicología profunda, una anécdota relevante o un simbolismo revelador del inconsciente.
Con los griegos ganaban los premios Edipo, Electra, Prometeo Encadenado. Sófocles, Eurípides y Esquilo ganaban concursos y consiguieron la fama que sus obras merecen. Ver a Roma de Cuarón ganando premios cinematográficos únicamente refleja a unos críticos decadentes en una sociedad decadente y complaciente. Todos los premios visuales y de fotografía tendría derecho a buscarlos por que de verdadero cine Roma no tiene nada.

Anunciantes 

Videos MiradaDiez